El 15 de mayo, el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, gravemente herido, es evacuado por sus guardaespaldas.

Mientras la Unión Europea se dispone a mutar para convertirse en un Estado único, su evolución política toma un rumbo autoritario.

LA ELECCIÓN DE LOS EURODIPUTADOS
YA ESTÁ ESCRITA

La elección de los eurodiputados que van a sentarse en el hemiciclo del Parlamento Europeo se vislumbra deliberadamente confusa. Todavía no hay partidos políticos de envergadura europea –aunque hace 50 años que se habla de eso y que su creación incluso se menciona en los Tratados. Sólo existen coaliciones europeas de partidos nacionales, que no es lo mismo. Esas coaliciones de partidos nacionales de diferentes países presentan cada una un Spitzenkandidat, o sea un líder o cabeza de lista que ni siquiera es miembro del Parlamento Europeo y que no figura en ninguna de las listas nacionales presentadas a los ’electores.

Cinco de esos “candidatos” a la presidencia de la Comisión Europea debatirán sobre los proyectos que aplicarían si llegaran a presidir la Comisión. Esos 5 Spitzenkandidat son:
• Walter Baier, de la Izquierda Europea;
• Sandro Gozi, de Renovar Europa Ahora;
• Ursula von der Leyen, del Partido Popular Europeo;
• Terry Reintke, de los Verdes Europeos;
• Nicolas Schmit, del Partido Socialista Europeo.

El grupo Identidad y Democracia no fue invitado a participar en ese show, ya que los 5 grupos que sí están invitados tienen una concepción sui generis de la democracia, consideran que Identidad y Democracia no juega el mismo juego que ellos y, por consiguiente, se niegan a debatir con esa sexta coalición.

El debate no se realizará en un estudio de televisión sino en el hemiciclo del Parlamente Europeo… pero los eurodiputados no estarán presentes –la presidente de la Eurocámara, Roberta Metsola, aprovechó el hecho que los eurodiputados estarán enfrascados en sus respectivas campañas electorales para poner el hemiciclo a la disposición de los productores de televisión… sin prevenir a los eurodiputados.

El debate se realizará en inglés, otra “sutileza” de la UE, a pesar de que ningún país miembro tiene el inglés como lengua oficial. En efecto, cada Estado miembro de la Unión Europea tiene derecho a exigir que todos los documentos oficiales se traduzcan en el idioma que ese Estado seleccione. La Unión Europea, con 27 Estados miembros, cuenta así 23 idiomas oficiales, o sea 552 combinaciones lingüísticas posibles a la hora de traducir los documentos y las intervenciones. Pero ningún Estado ha solicitado el inglés como lengua oficial. Por ejemplo, Malta tiene 2 lenguas oficiales –el inglés y el maltés– pero prefirió utilizar el maltés en Bruselas. A pesar de ello, el inglés se ha convertido de hecho en el 24º idioma oficial de la Unión Europea y el único utilizado en común. Pero pensar que eso tiene algo que ver con el hecho que la UE es en realidad un proyecto anglosajón sería pecar por exceso de suspicacia.

En todo caso, este extraño debate no es especialmente importante porque ya se sabe que el futuro presidente de la Comisión Europea, tampoco estará entre los participantes ya mencionados: el designado será probablemente el banquero Mario Draghi [1]. Es importante recordar que, en 2019, Ursula von der Leyen fue designada para convertirse en presidente de la Comisión Europea, sin haber participado en el debate.

Es muy importante entender lo siguiente: es verdad que Mario Draghi tiene 76 años, pero fue gobernador del Banco Central Europeo, y desde esa posición hizo todo lo posible para que el euro se convirtiera en algo irreversible. Mario Draghi logró, what ever it takes (en inglés en el texto), salvar el euro de la crisis de la deuda soberana de los años 2010. Draghi no ha resuelto ningún problema y ha profundizado el abismo que ya existía entre las economías de los diferentes Estados miembros de la UE. Desde el punto de vista de los Estados miembros Mario Draghi es un incapaz… pero, no lo es para los banqueros del mundo de los negocios –casta a la que Draghi siempre ha pertenecido–, no debemos olvidar que este personaje fue el número 2 de Goldman Sachs en Europa.

La confirmación de la investigación belga, alemana y europea por corrupción que pesa sobre Ursula von der Leyen yo no deja espacio para la duda [2]. Deshacerse de la señora von der Leyen se hace cada día más urgente. Al mismo tiempo, los eurodiputados sorprendidos “con las manos en la masa”, como la vicepresidente del Parlamento Europeo, Eva Kaili, han sido discretamente apartados del escenario. Hay que dar al público la impresión de que la administración de la UE es honesta y de que está al servicio de los «ciudadanos», aunque en realidad no hay un “pueblo europeo, ni tampoco “ciudadanos europeos”, lo que queda demostrado por la no existencia de “partidos europeos”.

LAS DECISIONES DE LA UE YA NO DEPENDEN DEL RESULTADO DE LAS ELECCIONES

La Unión Europea, una estructura política que va más allá del «mercado común» inicial, se halla ante varios desafíos exteriores:
 Ha firmado varios acuerdos de libre comercio con Estados o con bloques que no respetan sus reglas internas. El equilibro en la competencia, que se había establecido a través de un complejo sistema de subvenciones, ya no está garantizado dado el hecho que no existe un sistema financiero comparable a escala global [3].
 En vez de relacionar el hecho de comerciar con terceros con el respeto de sus reglas internas, la UE dice basarse en el respeto de los derechos humanos, pero 2 de sus socios comerciales tienen graves problemas en ese sentido, sin que la Unión Europea lo mencione.
• Hace 76 años que Israel no respeta ninguna de las resoluciones de la ONU sobre su conflicto con los palestinos y ahora está realizando una operación de limpieza étnica, que ya ha costado la vida a 50 000 civiles palestinos mientras que otros 100 000 han sido heridos.
• Ucrania, país cuya Constitución es explícitamente racista, ha sido escenario de 2 golpes de Estado (en 2004 y en 2014). Más tarde elegió un presidente, pero el mandato de ese presidente expira hoy, 21 de mayo de 2024. No hay elecciones convocadas y bajo el mandato de ese presidente 11 partidos políticos de oposición han sido prohibidos .

Durante las últimas semanas, la Unión Europea no avanzó ni un centímetro ante los acuerdos de libre comercio que había firmado en violación de sus propias reglas. Parece que sus dirigentes creen que basta con esperar que el problema desaparezca –en unos cuantos años los sectores agrícolas afectados habrán desaparecido.

Sin embargo, esa misma Unión Europea dice apoyar una solución para Palestina, mientras que por otro lado mantiene su ayuda al régimen, no democrático, del ucraniano Volodimir Zelenski.
• Sobre la primera cuestión, la Unión Europea parece impaciente de reconocer el Estado palestino como miembro pleno de la ONU. La UE precisa que no apoya el plan del enviado especial de la ONU, asesinado en 1949, el conde Folke Bernadotte, y que respalda, en cambio, el plan de la Comisión Especial presidida por el británico William Peel, o sea la «solución de los dos Estados» –según este plan no debería haber en Palestina un solo Estado binacional donde árabes y judíos tendrían los mismos derechos sino dos Estados separados.
• En cuanto a Ucrania, la Unión Europea se empeña en ignorar los Acuerdos de Minsk, avalados por la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU, y la responsabilidad de proteger que implican esos acuerdos. En vez de reconocer que Rusia puso fin a la masacre contra la población rusoparlante del Donbass, la UE sigue acusando a Rusia de haber invadido Ucrania.

En el sector de la defensa y en política exterior, las posiciones de la Unión Europea son exactamente las del G7, en cuyas reuniones participa. No hay ningún asunto sobre el que la UE difiera en algo con el G7, o emita al menos una opinión levemente matizada. La Unión Europea está dotándose en este momento de una industria de fabricación de armas y está coordinando entre sí a todos sus países miembros para que estos garanticen un flujo permanente de armamento al gobierno de Kiev. Antes del año 2022, cuando se inició la operación militar especial rusa en Ucrania, la Unión Europea no se ocupaba de temas militares –por cierto, los Tratados europeos precisan que los asuntos militares no entran en el campo de acción de la UE y que la defensa del territorio de la Unión Europea no depende de los Estados miembros sino de la OTAN, aunque esa alianza bélica incluye países que no son miembros de la UE.

A pesar de ello, la OTAN emitía constantemente “normas de interoperabilidad” entre los ejércitos de sus miembros, normas que además transmitía a la Comisión Europea, que a su vez las hacía aprobar por el Parlamento Europeo. Esas normas se transcribían entonces y se incorporaban a las legislaciones nacionales de los 27 Estados miembros de la UE. De hecho, esas normas van desde la composición del chocolate (las raciones de combate de los soldados de la OTAN incluyen una barra de chocolate) hasta el ancho de las vías de circulación, para adaptarlas a las dimensiones de los tanques estadounidenses.

Así las cosas, la Comisión Europea no tuvo problemas para incluir entre sus prerrogativas las cuestiones vinculadas al armamento. Ya había hecho antes algo similar con los medicamentos, durante la epidemia de Covid-19. Obsérvese, por cierto, que la intervención de la Unión Europea en las cuestiones vinculadas a los medicamentos no demostró ser útil ante el Covid-19. Pero no era ese el objetivo que se buscaba sino hallar un pretexto para imponer a los países de la UE un ejercicio de movilización controlado desde Bruselas. Desde ese punto de vista, la Comisión Europea demostró ser capaz de apoderarse de una cuestión que no era parte de sus prerrogativas, llegando incluso a firmar contratos multimillonarios a nombre de sus Estados miembros, pero manteniendo en secreto importantes aspectos de sus negociaciones previas a la firma de dichos contratos.

Cuando la Unión Europea se haya convertido en un Estado único, la Comisión Europea tendrá que dar muestras de la misma habilidad, incluso de mucha más, porque sus 27 Estados habrán desaparecido, disueltos en la “caldera” de la UE, y las poblaciones de los países miembros ya no tendrán cómo oponerse a las decisiones de las instituciones europeas.

Después de esa fusión, el banquero Mario Draghi podría proceder tranquilamente a la implantación de «economías de escala». Por ejemplo, ¿para qué dilapidar dinero en embajadas para cada país miembro de la Unión Europea si todos pueden ser representados por la UE mediante una red única de embajadas “europeas”? Y, ya que estamos, también sería más “práctico” poner los privilegios de ciertos países miembros de la UE al servicio de la Unión: por ejemplo, el puesto y las prerrogativas de Francia como miembro permanente del Consejo de Seguridad quedarían a la disposición de la Unión Europea y el armamento nuclear de Francia quedaría bajo el control de la UE. Por cierto, los Estados neutros, como Austria, también se disolverían (desaparecerían) en el seno de la Unión.

Lo que se hace en el plano político también podría hacerse en el plano económico. Hace tiempo que Mario Draghi viene proponiendo reorganizar las economías de la UE según el modelo soviético, o sea, cada región (ya no se hablaría de “países”) tendría su propia especificidad. Concretamente, la ganadería quedaría en manos de Polonia, así que Países Bajos ya ha comenzado a deshacerse autoritariamente de sus campesinos.

ELIMINACIÓN DE LOS OBSTÁCULOS

El verdadero obstáculo a la instauración de un Estado único europeo sólo puede venir de los Estados miembros que se nieguen a desaparecer. Por consiguiente, ese obstáculo podría residir en el Consejo Europeo, en cuyo seno se reúnen los jefes de Estado y/o de gobierno de los diferentes países de la Unión Europea.

Dos puntos de vista diametralmente opuestos e inconciliables se  enfrentan en ese órgano de la UE. Y los dos extremos se hallan en la antigua Checoslovaquia:
 La actual República Checa está gobernada por el general Petr Pavel, quien fue presidente del Consejo Militar de la OTAN. Su programa es el del G7 (afirmación de un “mundo regido por reglas” [4], “contener” a Rusia, apoyar a los nacionalistas integristas ucranianos y preparar el enfrentamiento contra China).
 Eslovaquia, por el contrario, tiene como primer ministro –desde hace 6 meses– a Robert Fico. La alianza que apoya a Robert Fico ciertamente incluye algunos nostálgicos del sacerdote Josef Tizo, quien –bajo la protección de los nazis– estableció un régimen nacional-católico durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la alianza que apoya a Fico se basa sobre todo en los antiguos partidarios de la independencia frente a la URSS que no comulgaban con Vaclav Havel, el agente de la CIA estadounidense que logró instalarse en el poder gracias a una revolución de color, la llamada «revolución de terciopelo». Robert Fico es un ex comunista que percibe la diferencia entre Rusia y la URSS, defiende un mundo organizado alrededor del Derecho Internacional (no las “reglas” del G7) y tomó posición a favor de la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU, así que aprueba la intervención rusa en Ucrania. Fico es el único dirigente de un país miembro de la Unión Europea que mantiene claramente esa posición –el primer ministro húngaro, Viktor Orban, prefiere evitar ese tema.

Hace unos pocos días, pudimos ver cómo podría “resolverse” el problema. El 15 de mayo, un individuo dio 5 balazos a quemarropa al primer ministro eslovaco Robert Fico, quien fue inmediatamente evacuado por sus guardaespaldas (ver la foto al principio de este artículo). Gravemente herido, Robert Fico tuvo que ser operado 2 veces y ya su vida está fuera de peligro. Pero el debate que Fico planteaba, como primer ministro, en el seno del Consejo Europeo se ha visto detenido y no hay señales de que vaya a reanudarse.

La Historia de la Unión Europea ya está escrita, y no son los pueblos quienes lo han hecho. Lo más interesante de todo es que estamos descubriendo poco a poco por qué las instituciones de la UE han venido imponiendo reglas y actos que parecían carecer de sentido en el momento de su adopción. Es ahora cuando su sentido oculto va saliendo a la superficie.

El grotesco debate de los Spitzenkandidaten, en inglés y en un hemiciclo sin eurodiputados, habrá llenado su cometido: distraer a la opinión pública mientras que las decisiones siguen tomándose en la sombra. Y quienes se opongan al proyecto de Estado único serán eliminados.