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Artigos Meus

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29
Dez23

¿Sobrevivirá la dominación de Washington sobre la ONU?

José Pacheco

En el momento de su creación, la Organización de las Naciones Unidas fue portadora de un ideal de igualdad entre las naciones y los pueblos. Pero, desde los primeros meses de su funcionamiento, los gobiernos de Estados Unidos y del Reino Unido apoyaron a Israel contra el pueblo palestino. Washington falsificó despues el Consejo de Seguridad poniendo el régimen instaurado en Formosa en la butaca que correspondía a China y provocando el boicot de la URSS. Hoy en día, la gran mayoría de los Estados miembros de la ONU denuncian la dominación que Washington ejerce sobre esa organización internacional y los miembros del grupo BRICS se preparan para dar la batalla que debe hacer regresar esa institución a la aplicación del Derecho Internacional.

 
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El 12 de diciembre de 2023, la Asamblea General de la ONU exige, con una abrumadora mayoría de 153 votos a favor, un alto al fuego humanitario inmediato en Gaza.

En un año, la Asamblea General de la ONU ha vivido una profunda modificación. En octubre de 2022, 143 Estados, encabezados por Estados Unidos, condenaban las «anexiones ilegales» de Rusia en Ucrania. Pero en diciembre de 2023, 153 Estados exigieron un alto al fuego humanitario inmediato en Gaza, contradiciendo así la opinión de Washington.

En el pasado, Washington estaba en posición de amenazar a numerosos Estados y de imponerles que se pronunciaran en el mismo sentido que Estados Unidos. Hoy, Washington inspira menos temor:
 Es verdad que el Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (USSOCom) puede generar todo tipo de injerencias militares secretas en cualquier país del mundo y asesinar dirigentes en prácticamente cualquier lugar del planeta, pero ese tipo de operaciones parece ahora cada vez más improbable en ciertos grandes países.
 Es verdad que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos puede “prohibir” el comercio con cualquier país y hundir así la economía de todo Estado recalcitrante, e incluso desatar el hambre en ese país. Pero ahora, Rusia y China representan una posibilidad de romper ese tipo de asedio económico.
 Es verdad que la gigantesca maquinaria de intercepción de las telecomunicaciones creada por los «Cinco Ojos» (la coalición de espionaje de Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido) puede descubrir los secretos de cualquier dirigente recalcitrante… pero también es cierto que hay dirigentes honestos a quienes es imposible chantajear para obligarlos a actuar en detrimento de sus pueblos.

Vista desde este ángulo, la lista de Estados que votaron contra el alto al fuego en Gaza resulta particularmente esclarecedora. Además de Estados Unidos e Israel, en esa lista figuran cierto número de regímenes cuyas características son cuando menos sorprendentes:
• Austria
El canciller austriaco, Karl Nehammer, es un formador en materia de comunicación política, un hombre capaz de presentar bajo un aspecto favorable, y por ende capaz de hacer aprobar, prácticamente cualquier decisión. Es a la vez un militar de carrera que trabajó en Washington como formador de oficiales de inteligencia. Hoy es el jefe de gobierno de Austria, país antiguamente neutral.
• Guatemala
El presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, quien ostenta también la nacionalidad italiana, es el representante de un pequeño grupo de capitalistas. Giammattei lucha con todas sus fuerzas… contra quienes luchan contra la corrupción, encarcelando fiscales, líderes de asociaciones de defensa de los derechos humanos y periodistas demasiado curiosos. Fiel aliado de Estados Unidos, Alejandro Giammattei es el único jefe de Estado de un país latinoamericano que ha viajado a Kiev y a Taiwán.
• Liberia
Este país africano todavía tiene como presidente al ex futbolista y cantante George Weah. El presidente electo, Joseph Boakai, todavía no ha asumido el cargo. George Weah, sin experiencia política, tiene como vicepresidente a Jewel Taylor, esposa de Charles Taylor, condenado por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
• Micronesia
Micronesia (oficialmente Estados Federados de Micronesia) estuvo bajo ocupación estadounidense hasta que el presidente Ronald Reagan le concedió la independencia. Pero hoy sigue siendo un país bajo tutela cuya defensa depende del Pentágono estadounidense.
• Nauru
La pequeña isla de Nauru (10 000 habitantes) no se convirtió en un país independiente del Imperio británico hasta 1968. Todos saben en la ONU que el “presidente” David Adeang es sólo un oportunista corrupto. Quien esté dispuesto a pagar, siempre podrá contar con el voto favorable de Nauru.
• Papúa Nueva Guinea
Papúa Nueva Guinea es independiente del Imperio británico sólo desde 1975. Hace 7 meses, su actual primer ministro, James Marape, firmó un acuerdo en virtud del cual Estados Unidos puede utilizar el territorio de Papúa Nueva Guinea como base avanzada en el Pacífico. A cambio de varias inversiones estadounidenses, el Pentágono tiene acceso total a todos los puertos y aeropuertos de Papúa Nueva Guinea. Cuando trasladó la embajada de Papúa Nueva Guinea a Jerusalén, el primer ministro James Marape declaró: «Quienes nos decimos cristianos, no podemos respetar plenamente a Dios sin reconocer que Jerusalén es la capital universal del pueblo y de la nación de Israel.»
• Paraguay
El actual presidente de ese país, Santiago Peña, está empeñado en “rejuvenecer” las instituciones paraguayas… mientras canta loas a la dictadura anticomunista del general Alfredo Stroessner.
• Chequia
Muchos lectores quizás se sorprenden de ver un segundo miembro de la Unión Europea en la lista de Estados que votaron contra el alto al fuego en Gaza en la Asamblea General de la ONU. Si usted está entre esos lectores es porque no se enteró de la elección del nuevo presidente de Chequia, el general Petr Pavel, amigo personal del embajador de Estados Unidos en Praga. Formado en Estados Unidos y en Reino Unido, Petr Pavel y llegó a ser presidente del Comité Militar de la OTAN. Pero antes había sido colaborador del ocupante soviético, así que tuvo reescribir totalmente su biografía para convertirse en un “occidental moderno”. Hoy utiliza su posición para alinear su país junto a Washington.

En cuanto a los 23 Estados que se abstuvieron en la votación de la Asamblea General de la ONU, se puede decir que son aliados de Washington, pero no simples marionetas como los anteriores. En todo caso el voto de la Asamblea General por el alto al fuego humanitario inmediato en Gaza demuestra que Occidente ha perdido la mayoría (97 votos). El G7 ha dejado de ser la referencia.

En ese sentido, es imposible dejar de mencionar la crisis política en Japón, donde una investigación judicial ha sacado a la luz la corrupción generalizada de la clase política. Entre 2018 y 2022, 99 miembros del parlamento japonés pertenecientes al Partido Liberal Democrático –que ha gobernado el país durante 67 años consecutivos (exceptuando dos intermedios que no totalizan más de 4 años), se echaron en el bolsillo al menos 500 millones de dólares. Aquello que nos presentaban como una «gran democracia» en realidad era una farsa que servía para esconder un sistema mafioso.

¿Cómo puede entonces el G7 proclamarse portador y defensor de nobles valores?

El grupo BRICS, cuyos nuevos miembros ocuparán oficialmente sus sillones el 1º de enero de 2024, representa más de la mitad de la población mundial y los Estados que lo componen quieren un mundo multipolar. La intención de esos países –contrariamente a las pesadillas de Occidente sobre la trampa de Tucídides– no es sustituir la dominación estadounidense por una dominación sino-rusa, sino dejar atrás las “reglas” occidentales y volver al estricto respeto del Derecho Internacional.

Los lectores que no entiendan a qué me refiero pueden informarse sobre ese tema leyendo nuestro artículo «¿Cuál orden internacional?» [1]. Gran parte de la opinión pública desconoce que los miembros de la «comunidad internacional» ya no respetan los tratados que firmaron y que están violando sus compromisos, empezando por la resolución 181 de la Asamblea General de la ONU [2], que estipulaba la creación de un Estado palestino, y que también violan otra resolución mucho más reciente: la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU que debía prevenir la guerra en Ucrania. La gran mayoría de la opinión pública occidental tampoco sabe que las llamadas «sanciones» de Occidente en realidad son armas de guerra y que violan los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

La evolución de la Asamblea General está poniendo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la misma situación que la Sociedad de Naciones (SDN) en 1933. Al rechazar la igualdad entre los pueblos, el entonces presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, había modificado profundamente el proyecto original de la SDN. Hoy, la ONU reconoce el principio de igualdad entre los pueblos… en sus textos pero no en la práctica. Así lo demuestra, por ejemplo, el tratamiento que se ha dado a la cuestión palestina.

Tanto en la SDN como en la ONU, el objetivo inconfesado siempre ha sido mantener la dominación anglosajona sobre el mundo. En la SDN, se trató de alcanzar ese objetivo “desde afuera”: después de haber modificado los estatutos de la SDN, Washington se negó a ser miembro. En la ONU, se trata de alcanzar ese mismo objetivo desde adentro: Washington aceptó ser miembro pero nunca respetó los estatus.

Se imponen ahora interrogantes fundamentales: ¿Lograrán los miembros del BRICS reformar la ONU y encaminar nuevamente la organización internacional hacia el respeto de sus propios principios? ¿Serán capaces de preservar la paz?

Ante esa perspectiva, la Asamblea General no se limitó a exigir un alto al fuego humanitario inmediato en Gaza [3]. Primeramente, adoptó una serie de resoluciones que exigen la aplicación de la resolución 181, precisamente aquella cuya no aplicación ha generado todo el problema actual. Esa resolución exige que Israel indemnice a los palestinos que perdieron sus bienes al ser expulsados de su tierra, hace 75 años [4].

29
Dez23

El supremacismo conduce inevitablemente al crimen

José Pacheco

Israel, país que mostraba una larga tradición contradictoria, a la vez democrática y criminal, se ha desplomado. Sus leyes fundamentales han sufrido una reforma y su primer ministro ha montado, con la complicidad de la Hermandad Musulmana, un sangriento pretexto para acabar con el pueblo palestino.
Desde ese momento, la clase dirigente israelí está mostrando una especie de locura supremacista. Sólo habla de erradicar el Hamas y del desplazamiento forzoso de la población de Gaza. Lo que estamos viendo es un genocidio, en vivo y en directo, a través de las redes sociales.

 
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Luego de haber perpetrado lo que muchos de sus compatriotas califican de golpe de Estado, Benyamin Netanyahu organizó, con la Hermandad Musulmana, los hechos del 7 de octubre. Y ahora trata de liquidar el pueblo palestino.

Todas las citaciones incluidas en este artículo provienen de declaraciones, verbales o escritas, emitidas o publicadas durante los 2 últimos meses.

Todos sabemos que las ideologías supremacistas siempre conducen a inconcebibles masacres. En los últimos años hemos visto el genocidio desatado contra los tutsis por el Hutu Power o el genocidio del Emirato Islámico (Daesh) contra los yazidíes. En ambos casos no se trataba de eliminar opositores políticos sino de liquidar físicamente toda una población catalogada como no humana.

En los últimos meses, numerosas personalidades israelíes han atribuido los crímenes del Hamas a todos los palestinos y han expresado públicamente su desprecio por todo el conjunto del pueblo palestino. El ministro de Defensa de Israel, el general Yoav Gallant, los calificó como «animales humanos». Ciertas personalidades concluyen así que la guerra tiene que ser «total».

Por ejemplo:
 El diputado Nissim Vaturi (Likud), vicepresidente del parlamento de Israel, escribió en X (antes Twitter): «Toda la preocupación en cuanto a saber si hay o no internet en Gaza muestra que no hemos aprendido nada. Somos demasiado humanos (…) ¡Quemen Gaza ahora, como mínimo! ¡No dejen entrar combustible! ¡No dejen entrar agua hasta que vuelvan los rehenes!»
 El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, declaró: «Estamos muy felices por el regreso de los rehenes liberados, pero ahora se abre paso la idea de una tregua. Acordar parar [la guerra] por más tiempo sería un terrible error que no indica otra cosa que debilidad (…) Tenemos que romper todos los vínculos y negociaciones con el Hamas y mirar al enemigo sólo a través de la mira de un fusil.»
 El ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, declaró a Radio Kol Berama que Israel se planteaba utilizar el arma atómica en Gaza. «Es una solución… es una opción», aseguró. Seguidamente comparó a los pobladores de la franja de Gaza con los «nazis», asegurando que «no hay no combatientes en Gaza» y que su población no merece recibir ayuda humanitaria. «No hay gente no implicada en Gaza», insistió.

Sobre esa base ideológica, dirigentes israelíes y europeos han mencionado, primeramente, el «sueño» de los sionistas revisionistas –los discípulos del ucraniano Zeev Jabotinski (1880-1940)– que no es otro que la expulsión de todos los palestinos o su liquidación física.

Veamos cómo se viene preparando ese crimen:
 El diputado Eliyahu Revivo (Likud) escribió a la Comisión de Denominaciones del parlamento israelí para proponer que la palabra «Gaza» no corresponda en el futuro a ningún lugar y que ni siquiera aparezca en lo adelante en los carteles de señalización. Según ese diputado israelí, «es indudable que el nombre “Gaza” se asocia inmediatamente a una connotación negativa y maléfica.»
 La ministro de Inteligencia, Gila Gamliel, redactó el 13 de octubre una nota dirigida al gobierno de coalición, que en aquel momento no incluía miembros de la oposición. En esa nota, titulada Alternativas a una directiva política para la población civil de Gaza, la ministro de Inteligencia israelí aconseja expulsar a los 2,2 millones de habitantes de Gaza hacia el Sinaí egipcio [1]. Cuando se conoció el contenido de la nota, el 29 de octubre, a través de una “filtración”, la oficina del primer ministro Netanyahu aseguró a la prensa extranjera que Gila Gamliel es una ministro sin importancia que escribe cualquier cosa para que hablen de ella.
 Un amigo personal del primer ministro Netanyahu, Amir Weitman, redactó para el Institute for National Security and Zionist Strategy un informe titulado Plan de reinstalación y de rehabilitación definitiva en Egipto del conjunto de la población de Gaza: aspectos económicos [2]. En ese informe se estima en 8 000 millones de dólares el costo de la relocalización forzosa de la población de Gaza en el Sinaí egipcio. También miembro del Likud, este amigo de Netanyahu considera además que el único responsable de la matanza en Gaza es… Rusia.
 El general Giora Eiland, quien fue consejero de seguridad nacional de Ariel Sharon, declaró a finales de octubre: «Gaza debe convertirse en un lugar donde ningún ser humano pueda vivir, y lo digo como un medio más que como un fin. Lo digo porque no hay otra opción para garantizar la seguridad del Estado israelí. Estamos luchando contra una guerra que amenaza nuestra existencia.»
 Dos diputados israelíes, Danny Danon (Likud) y Ram Ben-Barak (Yesh Atid), publicaron el 14 de noviembre una tribuna libre en el Wall Street Journal, donde escriben: «Europa tiene una larga historia de ayuda a los refugiados que huyen de los conflictos (…) La comunidad internacional puede colaborar en proporcionar un financiamiento dirigido a los programas de apoyo a los gazauitas interesados en mudarse. Puede ayudar en los gastos de traslado y en su integración. Necesitamos simplemente que un puñado de naciones compartan la responsabilidad acogiendo residentes de Gaza. Aunque esos países recibiesen sólo 10 000 cada uno, eso ayudaría a atenuar la crisis.» [3].
 La presidente de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, viajó al Cairo el 18 de noviembre. Primero trató de convencer al gobierno egipcio para que abriera su frontera y diera asilo a los 2,2 millones de pobladores de Gaza. Después, ante la negativa del presidente egipcio Abdelfatah Al-Sissi, la señora von der Leyen propuso instalar un gigantesco campamento para albergar “temporalmente” a los gazauitas en el Sinaí, antes de trasladarlos a otros países, como Alemania y Francia.
 La ministro de Inteligencia de Israel, Gila Gamliel, volvió a la carga, el 19 de noviembre, publicando en el Jerusalem Post una tribuna libre donde escribe: «Algunos dirigentes del mundo ya hablan de un programa mundial de reinstalación de los refugiados y dicen que acogerían a los habitantes de Gaza en sus países. Numerosos países del mundo podrían apoyar eso, en particular los que se dicen amigos de los palestinos (…) Tenemos que ensayar algo nuevo y llamamos la comunidad internacional a que contribuya a hacerlo. Podría tratarse de una solución con la que todos saldrían ganando: una victoria para los civiles de Gaza, [sic] que buscan una vida mejor, y una victoria para el Estado hebreo después de esta tragedia devastadora.» [4].

Pero las imágenes de Gaza que circulan en las redes sociales han suscitado indignación en el 95% de los internautas. Ya han muerto al menos 20 000 palestinos, entre los fallecidos contabilizados y los desaparecidos cuyos cuerpos se hallan bajo los escombros de sus viviendas bombardeadas. La administración del presidente estadounidense Joe Biden, suministrador de las bombas, ha tenido que fingir que presiona al gobierno de Israel para que «dé muestras de contención», una retórica que no coincide con los actos ya que no hay suficientes bombas en los arsenales israelíes y es Washington quien sigue suministrando esos artefactos de muerte.

Sin embargo, ante la proximidad de la campaña electoral previa a la próxima elección presidencial estadounidense, en algún momento Joe Biden se verá obligado a interrumpir sus envíos de armas a Israel, perspectiva que obliga los dirigentes israelíes a plantearse que los palestinos finalmente seguirán en Gaza y que habrá que ponerles un gobierno, excluyendo al Hamas. Ante esa posibilidad, se plantean 2 opciones:
 Instalar en Gaza una administración internacional provisional bajo mandato de la ONU
Pero ningún Estado parece dispuesto a desplegar sus tropas en Gaza bajo la bandera de la ONU, los llamados “cascos azules”, ni a asumir la gestión de los territorios palestinos.
 Crear una administración palestina
• El ex ministro de Estado para la Seguridad del gobierno palestino, Mohamed Dahlan, exilado en Emiratos Árabes Unidos, está apareciendo constantemente en las televisoras árabes y parece ser candidato a encabezar una «Autoridad palestina renovada» (sic). Además, ya envió su segundo en la dirección de un llamado «Bloque de la Reforma Democrática», Samir al-Mash’harawi, a reunirse con una delegación del Hamas en El Cairo. Ambas partes han llegado a un acuerdo.
• El presidente de la Autoridad Nacional palestina, Mahmud Abbas, es también candidato a su propia sucesión. Pero su posición ambigua ante la matanza que se perpetra en Gaza le ha restado gran parte de la poca legitimidad que le quedaba antes de los bombardeos israelíes.

De paso, si finalmente se mantienen los territorios palestinos, son numerosos los dirigentes israelíes que quieren colonizarlos progresivamente.
• Itamar Ben-Gvir, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, dijo en una entrevista transmitida por la radio pública Kan Sunday: «El mundo ha cambiado desde la evacuación de las colonias de Gush Katif [en 2005], la realidad ha cambiado (…) Lo que necesitamos hoy aquí es una ocupación. Cada vez que nuestros enemigos han perdido territorios, han perdido la guerra. Deberíamos tener un control total. Eso disuadiría a nuestros enemigos, hacerles saber que hemos ganado y que permitimos a los residentes regresar a sus casas. No tengo miedo de que los israelíes se reinstalen en Gaza.»
• El ministro de Educación, Yoav Kisch, declaró que no excluye un escenario en el que se reconstruyan las implantaciones israelíes en la franja de Gaza. El parlamento israelí ha recibido un proyecto de ley que reinstauraría la libre circulación de los israelíes en la franja de Gaza. El gobierno de unión ha venido tanteando a los Estados aliados de Israel sobre ese tema. Al parecer, algunos de esos Estados expresarían descontento… pero sin llegar a romper sus vínculos con el «Estado judío».
• Bezalel Smotrich, el ministro israelí de Finanzas, a cargo de la administración civil de Cisjordania, ha llamado a crear “zonas de seguridad” alrededor de las colonias israelíes en Cisjordania. Con el tiempo, esa estrategia permitiría extender esas colonias.

Por supuesto, no todos los israelíes apoyan la ceguera y la rabia de sus dirigentes.
• El gabinete del primer ministro Netanyahu se niega a trabajar con el equipo militar encargado de la reparación de las infraestructuras. A la cabeza de ese equipo está el general Roni Numa, quien presentó a la Corte Suprema un recurso contra la reforma de las leyes fundamentales de Israel, “reforma” que Numa califica de «golpe de Estadp».
• La ministro de Información, Atbaryan, dimitió, cansada de tener que tragarse la lengua ante la censura que el ejército impone a todo lo relativo a la guerra… y también a temas políticos no vinculados al conflicto.
• El primer ministro Netanyahu hizo prohibir toda manifestación de apoyo a la población palestina de Gaza. Adalah, organización árabe israelí, y el partido Hadash han puesto el caso en manos del Alto Tribunal.
• Los habitantes de Kafr Aqab, un barrio del este de Jerusalén donde el gobierno israelí planeaba arrinconar la capital de un eventual Estado palestino, están literalmente encerrados allí diariamente después de las 17 horas.
• El ministro de Seguridad, Itamar Ben-Gvir, arremetió públicamente contra dos jueces que, según él, no castigaron con suficiente dureza a Maisa Abdel-Had, una actriz que expresó su solidaridad con los palestinos expulsados del este de Jerusalén; y a un anciano que denunció las condiciones de encarcelamiento de los presos palestinos. Ben-Gvir también criticó violentamente a un tercer juez, que se negó a divulgar el nombre de una persona acusada de ser favorable al Hamas.
• Un profesor israelí de Instrucción Cívica e Historia, el pacifista Meir Baruchin, fue arrestado y encarcelado por el Shin Bet (el servicio de inteligencia y seguridad interna de Israel) por haber publicado un tweet donde daba las edades y los nombres de 6 jóvenes palestinos, de 14 a 24 años, muertos en Gaza. Su tweet precisaba: «Nacieron bajo la ocupación. Bajo ella vivieron toda su vida. No conocieron ni un solo día de libertad. Fueron ejecutados por nuestros maravillosos muchachos.»
• Las diputadas israelíes Aida Tuma-Sliman (Hadash-Ta’al) e Iman Khatib-Yassin (Lista Árabe Unida) fueron suspendidas por el parlamento israelí, con retención de salario, por haber señalado que muertes atribuidas al Hamas el 7 de octubre en realidad fueron “daños colaterales” provocados por las propias fuerzas israelíes, que se llevaron por delante tanto a los atacantes palestinos como a los rehenes israelíes que estaban con ellos.

Para concretar su guerra, el gobierno israelí ha tenido que movilizar a casi todos los judíos –los israelíes árabes no han sido movilizados– aptos para portar las armas. Pero el primer ministro, Benyamin Netanyahu, tuvo miedo de que algunos se negaran a obedecer órdenes que los llevan a cometer crímenes. Previendo esa posibilidad, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) adoptaron un nuevo procedimiento para la designación de blancos. Antes, el estado mayor designaba diariamente un centenar de blancos, con cierta dificultad ya que los oficiales debían tratar de limitar los “daños colaterales”. Ahora, los blancos son seleccionados por un programa informático, dotado de “inteligencia artificial” (AI). Ya no hay “responsabilidad humana” ni nadie para oponerse a órdenes criminales. El algoritmo selecciona diariamente 500 blancos y ni siquiera ofrece estimaciones sobre los posibles daños colaterales. ¡Mientras menos se sabe, mejor funciona!

Por otro lado, en las redes sociales han aparecido imágenes de palestinos arrestados por las FDI. Quizás haya entre ellos algún miembro del Hamas, pero todo indica que se trata más bien de hombres que estaban en “mal lugar en el momento equivocado”. Las imágenes muestran como los soldados israelíes los obligan a quitarse toda la ropa, los mantienen de rodillas, en ropa interior y descalzos, y en esas condiciones se los llevan en camiones descubiertos con rumbo desconocido. ¿Los llevan a centros de interrogatorios?

La fiscal general israelí, Galia Baharav-Miara, dio su autorización para mantenerlos detenidos durante 60 días, sin atención médica y sin abogado. Después de 60 días hay pocas posibilidades de que puedan mostrar indicios de tortura.

15
Dez23

Qatar, la Hermandad Musulmana, el Hamas e Israel

José Pacheco

LAS INCOHERENCIAS DEL 7 DE OCTUBRE (II)

 

La prensa mainstream nos presenta a Qatar como un negociador neutral en la cuestión de los rehenes de la operación “Diluvio de Al-Aqsa”. Una indiscreción de la ministro qatarí Lolwah Al-Khater, presente en Tel Aviv en el marco de las negociaciones, demuestra que Qatar tiene autoridad sobre el Hamas. Los nuevos miembros del “gabinete de guerra” israelí descubrieron atónitos que Qatar participó en el complot de Benyamin Netanyahu para preparar el ataque del 7 de octubre contra Israel.

 
 
 
 
 

Este artículo da continuación a «Lo que se esconde tras las mentiras de Netanyahu y las fintas del Hamas», por Thierry Meyssan, 28 de noviembre de 2023.

Lolwah Al-Khater

LA INDISCRECIÓN DE LOLWAH AL-KHATER

La ministro qatarí de Cooperación Internacional, Lolwah Al-Khater, viajó a Tel Aviv el 25 de noviembre –era la primera vez que un ministro qatarí visitaba Israel– y se reunió con el “gabinete de guerra” para resolver los problemas que planteaba la aplicación del acuerdo sobre el intercambio de prisioneros palestinos por rehenes israelíes. La ministro qatarí también estuvo en Gaza.

Acostumbrada a conversar con el director del Mosad, David Barnea, la ministro qatarí parece no haberse dado cuenta de que, además de partidarios incondicionales del primer ministro Benyamin Netanyahu, el “gabinete de guerra” israelí también incluye miembros de la oposición y, para ganar tiempo, simplemente tomó decisiones en nombre del Hamas… sin consultarlas antes con esa organización palestina.

Fue así como los miembros de la oposición israelí integrados al gabinete de unión vieron atónitos como la ministro qatarí abandonaba su papel de supuesta mediadora y mostraba sin complejos la autoridad que Qatar ejerce sobre el Hamas, la rama palestina de la Hermandad Musulmana.

Resultado: A la salida de la reunión, el director general a cargo de los Asuntos Estratégicos en el ministerio israelí de Exteriores, Joshua Zarka, declaró que Israel «ajustará cuentas con Qatar», en cuanto haya terminado el papel de mediador del emirato. Es evidente que si Qatar puede dar órdenes al Hamas, ya no puede seguir ocultando su propia responsabilidad en el ataque del 7 de octubre. En otras palabras, Qatar no es un simple mediador sino un enemigo de Israel.

Pasemos en revista rápidamente el curriculum vitae de Qatar.

QATAR Y ESTADOS UNIDOS

Qatar adquiere la independencia tardíamente, en 1971. Al separarse del Imperio británico, el primer emir de Qatar, Khalifa ben Hamad Al-Thani, se vuelve hacia Francia y comienza a desarrollar su país con un marcado sentimiento de desconfianza hacia los ingresos fáciles provenientes de los hidrocarburos. Pero, en 1995, el primer emir es derrocado por su hijo, Hamad ben Khalifa Al-Thani. El nuevo emir concluye una serie de acuerdos para la explotación y la comercialización del gas, y también del petróleo, principalmente con grandes compañías anglosajonas (ExxonMobil, Chevron, Shell), con la francesa Total, con empresas chinas (China National Offshore Oil, CNOOC, Petrochina) y con firmas de la India, Surcorea y Japón. El dinero fluye entonces en grandes cantidades hacia las arcas del emirato.

En 1996, al calor de los Acuerdos de Oslo entre palestinos e israelíes, Qatar crea, junto a los judíos franco-canadienses David y Jean Frydman –amigos tanto del primer ministro israelí Yitzhak Rabin como del líder palestino Yaser Arafat– un canal de televisión panárabe que debía servir para facilitar el intercambio de puntos de vista entre árabes e israelíes. Ese canal de televisión vía satélite, Al-Jazeera, logra un éxito inmediato, participa intelectualmente en el movimiento propaz israelí pero, durante las guerras de Estados Unidos contra Afganistán e Irak, sus reportes se convierten en la pesadilla cotidiana de Washington.

En 2002, Estados Unidos y Qatar firman un acuerdo militar. El Pentágono instala en el emirato la sede del CentCom –el mando de las tropas de Estados Unidos que operan en el Medio Oriente. El CentCom despliega 11 000 soldados y un centenar de aviones en la gigantesca base de Al-Udeid, trasladando incluso a Qatar los efectivos estadounidenses que estaban acantonados en Arabia Saudita.

Después de ese despliegue, el Pentágono no tarda en hacerle entender al emir Hamad ben Khalifa Al-Thani que tiene que abstenerse de desafiar a Estados Unidos. El emir se despierta una mañana con hombres de las fuerzas especiales estadounidenses en sus aposentos. Un oficial estadounidense le asegura que los soldados de Estados Unidos están allí para protegerlo de un hipotético golpe de Estado. El emir capta el mensaje y, en lo adelante, se somete a las exigencias de sus “protectores”.

En 2005, un boicot de los anunciantes sauditas sacude Al-Jazeera. Los hermanos Frydman se retiran del canal y este será entonces completamente reformateado por la firma de consejería JTrack, que pone a la cabeza de Al-Jazeera a Wadah Khanfar, miembro de la Hermandad Musulmana [1]. Poco a poco, este personaje censura toda crítica contra el «imperialismo americano», llegando incluso a retirar de las transmisiones ciertas imágenes de los crímenes perpetrados por las tropas estadounidenses en Irak. Después de haber perdido varios de sus periodistas bajo las balas y las bombas de las fuerzas de Estados Unidos, Al-Jazeera se convierte en vocero de las potencias anglosajonas y da la palabra al islamismo sunnita. En 2009, Wadah Khanfar viaja a Estados Unidos, donde lo reciben los personajes más destacados de la élite dirigente estadounidense.

En 2008, el emir Hamad ben Khalifa Al-Thani, en franca violación de la Constitución libanesa, entroniza al presidente de la República Libanesa, asumiendo el papel que correspondía al presidente saliente.

En 2011, el libio Mahmud Jibril, patrón de JTrack… y miembro de la Hermandad Musulmana, se transforma bruscamente en líder de la oposición libia, a pesar de ser ministro de la Yamahiriya. El palestino Wadah Khanfar, miembro de la Hermandad Musulmana, deja Al-Jazeera para pasar a presidir un think tank turc denominado Al-Sharq Forum. El primer ministro de Qatar, Hamad ben Jassem ben Jaber Al-Thani, asume el mando en Al-Jazeera, que se pone inmediatamente al servicio de la OTAN, convirtiéndose en la principal herramienta de su propaganda en el mundo árabe. Al-Jazeera ofrece entonces una visión parcializada de las agresiones contra Libia y contra Siria, transformándose en portavoz de la Hermandad Musulmana. El imam Yussef al-Qaradawi se convierte en el predicador oficial de Al-Jazeera y explica a su público que hoy Mahoma estaría indudablemente del lado de la OTAN.

Qatar se convierte en la Celestina del Medio Oriente. Negocia acuerdos de paz entre árabes… donde Washington le ordena hacerlo, en Sahara Occidental, entre las facciones rivales palestinas, en la región de Darfur, en Eritrea y en Yemen. Pero también utiliza su poder financiero para reactivar guerras. Por ejemplo, aporta 2 000 millones de dólares a Sudán, gobernado por el miembro de la Hermandad Musulmana Omar al-Bashir, para que este último retire de Siria a su enviado especial, el general Mohamed Ahmed Mustafá al-Dabi [2], quien, después de haber desempeñado un digno papel como pacificador en la región de Darfur, había sido nombrado presidente de la Misión Internacional de la Liga Árabe en Siria. El general Al-Dabi y sus colaboradores habían tenido acceso a todo lo que habían solicitado ver en Siria y habían llegado a la conclusión, en un informe preliminar, de que los medios occidentales mentían y que no había ninguna “revolución” en Siria.

En 2013, el emir Hamad ben Khalifa Al-Thani abdica en favor de su hijo, Tamim ben Hamad Al-Thani.

LA «CRISIS DEL GOLFO»

Desde junio de 2017 hasta enero de 2021, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos instauran un bloqueo contra Qatar, paralizando así el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Esa «guerra fría» entre monarquías del Golfo ha sido objeto de interpretaciones incorrectas. El Financial Times afirma que estuvo vinculada a una oscura historia de pagos de rescate, otras fuentes la atribuyen a una declaración del emir Tamim ben Hamad al-Thani, favorable al uso del islam con fines políticos, práctica que comparten la Hermandad Musulmana e Irán.

En realidad, el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sissi, había logrado obtener documentos de la Hermandad Musulmana, que gobernó su país durante un año. Al-Sissi, quien fue director de la inteligencia militar egipcia, había estudiado esos documentos y comprendió cómo podía utilizarlos después de oír el discurso pronunciado en Riad, el 21 de mayo de 2017, por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el terrorismo de la cofradía. Al-Sissi transmitió entonces al rey de Arabia Saudita los documentos de la Hermandad Musulmana que tenía en su poder. Aquellos documentos demostraban que la Hermandad Musulmana y Qatar se habían concertado para derrocar al soberano de Arabia Saudita, Salman ben Abdelaziz Al-Saud. La revelación tuvo el efecto de una bomba para el rey y para su hijo: la cofradía que la monarquía saudita había protegido durante años, asignándole incluso un presupuesto militar más importante que el de su propio ejército, no sólo se permitía respaldar el Emirato Islámico (Daesh) sino que también traicionaba al monarca que la había alimentado.

El 5 de junio de 2017, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin, seguidos por el gobierno yemenita de Abdrabbo Mansur Hadi, por el gobierno libio de Tobruk, por el gobierno de la República de Maldivas y el de la Unión de las Comoras, rompen sus relaciones diplomáticas con Qatar y cierran sus fronteras terrestres, aéreas y marítimas con ese emirato. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusa a Qatar de financiar «el extremismo religioso». Qatar cuenta entonces con el apoyo de Turquía y Marruecos, del Hamas, de Irán y de Alemania, donde el Guía Nacional de la Hermandad Musulmana goza de importantes contactos en el ministerio de Exteriores. En África, Níger y Chad apoyan a Arabia Saudita.

Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin llegan a presentar a Qatar un ultimátum de 13 puntos [3] donde exigen que el emirato rompa sus vínculos con el islam político, con Turquía y con Irán.

La crisis se resolverá sólo cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, trata obtener una reconciliación entre los países árabes y de acercar estos últimos a Israel. Trump organiza el acercamiento entre Marruecos e Israel y el fin de la “crisis del Golfo”… y se entierra la polémica sobre el islam político.

QATAR Y LA HERMANDAD MUSULMANA

La Hermandad Musulmana sigue teniendo como meta la que su fundador, el egipcio Hassan El-Banna, planteaba al final de la Primera Guerra Mundial: reinstaurar el Califato [4]. En una carta dirigida al primer ministro egipcio de aquella época, Hassan El-Banna describe sus 3 objetivos:
 «una reforma de la legislación y la unión de todos los tribunales bajo la charia;
 el reclutamiento en las filas de los ejércitos instituyendo un voluntariado bajo la bandera de la yihad;
 la conexión entre los países musulmanes y la preparación de la restauración del Califato, en aplicación de la unidad exigida por el Islam.
»

La Hermandad Musulmana (llamada en árabe Ikwan, o sea la “cofradía”) es una sociedad secreta organizada según el modelo de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Lo poco que se sabe de su acción proviene de testimonios de ex miembros o de documentos ocupados después de sus derrotas.

Desde su creación misma, la Hermandad Musulmana se dotó de milicias encargadas de asesinar a sus opositores. Se desarrolló inicialmente en Egipto y más tarde en todo el mundo árabe y en Pakistán. El Reino Unido y Estados Unidos no tardaron en recurrir a los políticos de la Hermandad Musulmana –como el pakistaní Muhammad Zia-ul-Haq y el libio Mahmud Jibril– y a sus milicias –como al-Qaeda, Daesh o la llamada Liga de Protección de la Revolución Tunecina. Al llegar a la Casa Blanca, Barack Obama designó un miembro de la Hermandad Musulmana, Mehdi K. Alhassani, como miembro del Consejo de Seguridad Nacional para garantizar un vínculo permanente con la cofradía [5].

Cuando Estados Unidos abre el capítulo sirio de la «guerra sin fin», Washington ordena al Hamas trasladar su cúpula dirigente, que residía en Damasco, a Doha, en Qatar. Cuando Arabia Saudita rompe definitivamente con la Hermandad Musulmana, en 2014, Qatar reemplaza espontáneamente al reino como proveedor de fondos. Sin disponer de los mismos medios que el poderoso reino saudita, el emirato qatarí se convirtió entonces en el gran suministrador de fondos, con la aprobación de Estados Unidos. En 2018, Qatar garantizó los salarios de los funcionarios del Hamas en la franja de Gaza. Desde entonces, y con la luz verde de Benyamin Netanyahu, el embajador de Qatar viajaba todos los meses a Gaza con 15 millones de dólares en sus maletas.

En 2022, el actual presidente estadounidense, Joe Biden, confiere a Qatar el rango de «aliado mayor fuera de la OTAN», honor reservado a una decena de países en todo el mundo.

La indiscreción de la ministro qatarí Lolwah Al-Khater demuestra que Qatar es mucho más y que goza de una autoridad que no vacila en ejercer sobre la estrategia política y militar del Hamas.

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